Cuidar a las personas que tenemos cerca es ley de vida, y una cadena que se pasa de unos a otros. Desde que nacemos cuidan de nosotros, y una vez nos hacemos mayores llega el momento en el que quizás necesitemos a otras personas para que estén más atentas a nuestros cuidados. Vivir con una persona anciana tiene una recompensa única y puede conducir a retos que conciernen a todos. La paciencia, así como la comprensión son necesarias. Es posible que ellos puedan preferir ser autosuficientes, y, sin duda, no les gusta ser mandados u obligados a hacer cosas. Pero hay ocasiones, en las que ellos no son capaces de tener suficiente cuidado consigo mismos, o necesitan ayuda. Pero siendo tú mismo y escuchándolos, siendo honesto respecto a tus propias limitaciones (ya sean limitaciones de tiempo, de aptitudes o de recursos), tú puedes vivir feliz con una persona anciana, y ellos pueden vivir felices contigo. Ver mas... Manual Básico para el Cuidado de Per...